Autobiografía
En
los montes, donde el sol está más cerca,
me
detuve por primera vez mirando el cielo,
entonces
algo extraño e ignoto despertó en mí,
y
alcé la cabeza, y, verdes, las palabras llenaron mi boca.
Ahora,
esté donde esté y sea cuando sea,
sigo
siendo un niño ebrio con el sol en el bolsillo.
Al
bajar del monte hacia el bullicio de las ciudades,
en
la pobreza y el infortunio no imprequé ni maldije al destino,
contemplé
en calma los huracanes de las olas adversas.
Mis
canciones son un puente de viburno sobre el río del tiempo;
yo,
un pagano enamorado de la vida.
De:
“Cántico sobre la indestructividad de la materia: obras selectas”.
Versión
de Salomea Slobodian
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