martes, 18 de agosto de 2026

ROALD HOFFMANN

 

 


Los hombres y las moléculas

 

Voladizos grupos metilo,

golpeados en un movimiento anarmónico sin fin.

Una molécula nada,

propagando su funcionalidad,

dispersando sus centros reactivos.

No toda colisión,

no toda precisa trayectoria,

a través de la cual estas complejas bolas de billar

llegan a sus predecibles lugares de encuentro,

conduce a la reacción.

Muchas de esas colisiones acaban

siendo un inocuo golpe lateral, sin más.

Un intercambio de momentum,

una mera desviación.

Y lo mismo pasa con nosotros.

El choque debe ser certero.

Los ojos necesitan de una cerradura

y atisbos de un intento de penetración.

El entorno cuenta.

Un suave cepillo de mohair

o un roce de manos.

Una brisa perfumada.

Los hombres (y las mujeres) no son

tan distintos de las moléculas

como ellos piensan.

 

De: “Los hombres y las moléculas”.

Versión de Luisa Pastor. 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario