Él amaba tres cosas en la vida:
las canciones vespertinas, los pavos reales blancos
y los mapas desgastados de América.
Anna Ajmátova
NO
COCINA
porque
siente que pierde el tiempo.
Pero le gusta el frío guardado en la gelatina
y el calor que habita en los espárragos
y en las alcachofas
cuando el aceite de oliva
les ha cambiado el color.
No cocina.
Pero le gusta mi comida,
la carne preparada por mis manos
y la lasagna gratinándose
en el horno eléctrico.
No le gusta ir al supermercado
ni los niños gritando en los carritos
cuando hacemos fila para pagar.
Prefiere regalarle al mundo sus esculturas,
el brillo del lápiz sobre el papel cuando dibuja
y la resina mezclándose con el agua.
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