jueves, 18 de mayo de 2023

ZAZIL ALAÍDE COLLINS

 


  


 
Curación popular

 

oshá   oshá   oshá

tiemblo en mi orgasmo, como las flores cimentadas en el agua, por la roca más pequeña y el adobe blanco. La lluvia exhuma. Echo un testal al comal. Es casi otoño y el pino más alto permanece en ventisca, como mi corazón soleado en la sierra de los Mansos y Pira, Apaches bruma y Jumanos búfalo, Sittin’ on the top of the world, bajo una estrella solitaria que ilumina a 50 ahorcados

oshá   oshá   oshá

Old Mexico abrasa al West Central. Los piquicurvos, en caderamen de Montaña Caballo, cantan a Sam la mañana; las cigarras posan en un mesquite frente a mi ventana. Reconozco las calles, sus cirios y apóstrofes, labrados a doble espacio por el frágil país que me circunda

oshá   oshá   oshá

seduzco mis recuerdos. Los ojos turquesa de mi abuelo dentro de la azul Balandra, el cian triste de su madre, sus largos dedos tallando la madera, las manos de su padre forjando; su dedo izquierdo mutilado, en mar abierto

oshá   oshá   oshá

yo tengo las manos de mi abuelo, y con ellas planeo estas turbulencias, corrientes que bajan desde Alaska; marinas, ruta de mis ballenas. ¿Hasta dónde llegaste, golondrina viajera?

oshá   oshá   oshá

Me permanecen los huesos y el mapa de la tierra que habité. Un no-lugar que con tu raíz

oshá   oshá   oshá

quiero sanar, ataviada de blanco, como mis muertos

 

 

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