Metamorfosis
¡Oh,
salubre y fecundo abono de los fallecidos!
Misterioso fermento de las savias eternas,
nosotros, podredumbres carnales, somos tu ingrediente,
amontonados sin orden ni concierto bajo la más verde hierba.
Cuando
nos hayamos dormido, helados y rígidos,
en la tierra, más cerca de las ubres ardientes,
nos despertaremos como aves con alas,
o como recios robles, elevándonos de las entrañas del fango.
¡Son
los muertos los que hacen a la naturaleza soberbia!
¡Salud, cosecha! ¡Salud, bosques! ¡Salud, briznas de hierba,
corrientes raudas, rosadas floraciones, belleza proveniente de los muertos!
–Materia
perseguida por las leyes fatales,
celosa del sueño sin remordimientos, ¿nos vas a hacer
reiniciar sin fin la ensoñación de la vida?
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