Se cuentan los ingredientes contenidos en la leche
vegetal; a medida que avanza la lectura, estos se hacen más impronunciables.
Qué más da si lo importante es que no contiene azúcar.
¿Qué
son las colaciones?
De niña me enseñaron que eran un premio.
En los regímenes para bajar de peso,
las colaciones son frutas a medias o raciones ridículas de gelatina sin azúcar.
(Hay
algunos en los que las colaciones no existen
y
las frutas están prohibidas.)
De niña no era necesario comer cinco veces al día.
Ahora, tantas resultan insuficientes.
¿Qué solución hay cuando la colación es una toronja pequeña?
Se come, se sigue con la vida.
Cuando
veo la toronja en el plato
recuerdo a la madre de Harry en Réquiem por un sueño;
pienso en la simplicidad de sus deseos:
que el cierre del vestido rojo alcance el cenit de su anatomía.
Ella come una toronja y un huevo duro;
sorbe a fuerzas una taza de café negro.
El hartazgo la lleva a buscar un estímulo más fuerte,
ése que la lleva a la perdición y a la locura.
A los nutriólogos se les olvida decirnos cómo no volvernos locos.
Las
colaciones, es muy importante respetar las colaciones.
Da lo mismo que no quiten el hambre.
Se hace lo que se debe.
La colación es un premio momentáneo al hambre feroz que abre su camino
poco después de comer nada más que lechuga y otros pocos vegetales.
La
colación es un control para el hambre que vendrá después,
un engaño,
un falso premio,
una pizca de satisfacción.
El
hambre no va a saciarse con los elegantes nombres
que aparecen en los menús;
seguirá después de cenar el smoothie de fresa con leche de
coco
—nada de azúcar—
con su rebanada de pan integral tostado
—la única del día—
y una porción medida de queso cottage.
De: “La
costumbre del vacío”
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