Mala
madera
Olvidemos
ya —Hermes— los tontos celos y los más vanos
reproches… El tiempo es corto y delicioso… Amémonos,
señor, como dios manda.
Estás
hecho de mala madera: sirves a la corte y honras a
sus mujeres…Pero, de momento, parece tan suave cedro.
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