miércoles, 24 de mayo de 2023

IRENE SELSER

 

 

 

Aceitunas negras

                                                 ¿No será por fin la muerte
                                            una cocina interminable?

                                                               Pablo Neruda
 

A la muerte es preferible cubrirla de halagos, inclinarse ante su tez color avellana como creía Pavese o de un negro rotundo según el heraldo Vallejo que, entre burros andinos y cálices funestos, doblegó a la gramática con una piedra en el abdomen.
 
El nieto de abuelas chimúes murió en plena primavera en su París de ayuno, lejos de la España de cadáveres tristes, utopía traicionada como suele ser su sino.
 
En su tumba en Montparnasse alguien rellena los jueves un frasco de aceitunas negras del Perú. Lo mejor para aderezar un filete de pollo con pimiento, espinacas y nueces pecanas como le gustaba al poeta.
 
De: “Don de la ausencia”

 

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