domingo, 8 de octubre de 2023

SAINT-JOHN PERSE

 

 


 

Quise a un caballo

 

Quise a un caballo —¿quién era?— me observaba de frente, bajo sus crines.
Los huecos vivos de sus ollares eran dos cosas dignas de verse, con ese hueco vivo que se hincha por encima de cada ojo.
Después de correr, sudaba —¡eso era brillar!— y yo apretaba lunas contra sus flancos bajo mis rodillas de niño…
Quise a un caballo —¿quién era?— y a veces (porque un bicho sabe mejor qué fuerza nos exalta)
alzaba hacia sus dioses su cabeza de bronce: asombrosa, surcada por un peciolo de venas.

Versión al español de Inmaculada C. Pérez Parra

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