domingo, 8 de octubre de 2023

VALERIA SANDI

 

 

 

Esplendor

  

El sol

de Montevideo

ingresó por la ventana 506

no es una suite

 ni el Cervantes

tiene que saber

que la 205 dejó de iluminar

desde que tejimos

 nuestras palabras.

 

Invertimos el hambre

para desayunar

sin subir al sexto piso

y descubrimos

en los claveles bajos

del deseo

   pimienta para el mañana.

 

Cuando nos entregaron

sábanas nuevas

la piel

relajó el día

en el aceite de sus horas.

 

La siesta llegó

para arrullar en tus cejas

los versos circulares

Y el anochecer

los hizo volar

 desde tu voz.

 

Ahora

cuento los minutos

de mis palabras

cuando asoma el recuerdo

de tu sonrisa llena

pajarito.

 

Ya retoma la madrugada

y cada ala de dobla

como hojas

que parten su estación.

  

Petrone

                   tenía razón

cuando miraba desde la suite

un pedazo de cielo, casi inútil

si el sol

es un aro de olvidos

que arde hoy su desamparo

en la 506

         se caen

            láminas de nuestra memoria

cuando el hotel

cierra sus persianas

            y ésta mirada

 intenta sujetar el duelo

de otra puerta condenada.

 

 

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