Una
manzana mordida y un ratón
Es, aquello es…
Peter
Handke
I
Hay
días en los que uno
ve y mira
—como en aquella película rusa:
una cáscara un tronco
una manzana mordida
en el sendero.
Un ratón sale del inodoro
y te salta encima
sin traer loterías
ni consuelos.
Pero una manzana mordida
siempre
presupone
una boca
alguien que ha pasado antes
con su ración
y ese sabor que dejan
las huellas de otros dientes.
II
Un
ratón salta
y aunque estemos
en una ciudad moderna
dice la verdad sobre las cloacas,
los despojos
la avaricia
en cualquier parte,
al morder una manzana
y lanzarla
para que otro sepa que has comido
pulpas
no cáscaras
ni inventos
—aunque pierdas la lotería—,
y el ratón haya muerto
extraviado
en la contienda
—como nosotros durante el trayecto
hacia otra ciudad
iluminada
cada segundo
en la noche
por equivocación.
III
Pero,
no es tampoco
el sonido de las focas bajo el hielo
intentando saltar
la promesa
de una esquina donde hay
una estación
un parque
un bar
el desafío de cualquier gasolinera
—esa falsa repetición
de las esquinas
y las oportunidades
perdidas—,
si pasas
buscando
certidumbres.
“Es, aquello es”,
lo que se fue
lo que ya no será:
la Antártida de Herzog,
ilusión de haber llegado
y pertenecer
a un lago
una cordillera
cualquier lugar que veas.
De:
“Mazorcas”
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