La niña que camina bajo los árboles
La niña que camina bajo los árboles
no tiene más que el peso de su trenza,
un hilo de canto en la garganta.
Canta sola
y salta por la calle: porque no sabe
que nunca tendrá un bien más grande
que ese poco de oro vivo sobre los hombros,
que esa alegría en la garganta. A nosotros, que no tenemos
otra felicidad que las palabras,
y no el encendido lazo ni la mucha
esperanza que agranda aquella el corazón,
si no es demasiado pedir, que se nos quite
antes la vida que ese único bien.
Versión del italiano de Carlos Vitale.
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