Ma
chanson d’hiver
Y
así llega el invierno,
otra vez.
Invade las calles una brisa deleble,
personas que cambian sus ropas
con la inestabilidad de la temperatura;
en un instante sol, en un instante frío.
Alocadas hojas se posan
sobre cualquier superficie,
sin distinciones.
Pienso
en la fragilidad del invierno
en el país,
la ciudad.
Un
hombre de los que repara la calle
arranca rítmicamente pedazos a un poliespuma.
El bullicio y la distancia
impiden que escuche el sonido que produce;
sólo observo.
Va creando los primeros copos
que escapan yuxtapuestos
hacia el cielo para luego desprenderse,
moviéndose con rapidez sobre el asfalto.
“Este individuo está haciendo nieve” —me digo.
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