Arte
poética
La
poesía viene después.
Antes
están los eternos compañeros,
las miradas de los hijos,
los viajes extendidos por los hombres,
—entre sus sombras,
sobre sus cuerpos,
por sus historias otras—.
Y la
palabra
—siempre— vendrá después:
antes la lluvia, el desplazarse.
Vivir migrando entre lo propio más ajeno:
en las ausencias,
en los despojos.
Porque
si viene,
aunque tardía,
toda palabra llegará
únicamente
para calmarnos.
Antes
la sed.
Antes,
la vida.
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