viernes, 13 de octubre de 2023

ISAURA LEONARDO

 

 

 

V

 

Nunca disfruté las maquinitas de videojuegos en la niñez, ni siquiera el Pac-Man. No pude ser una de esos niños que se aferran a ellas y entrenan como si fueran a ir a la guerra. Tampoco logro aferrarme a la máquina de atrapar peluches, pero me relaja ver a los ludópatas pescar muñecos. Veo cómo se vacía el contenedor transparente. Tengo una epifanía: me veo a mí, niña gimnasta, en la alberca de hule espuma entrenando la fuerza de las piernas, solo que los peluches ocupan el lugar del hule espuma. Corro, cargo esta musculatura entre osos polares y pingüinos con moños. Yo, la máquina de pisotear peluches.
 

 

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