Desplazamiento
Desplazar
todo:
los oídos, la boca, el silencio.
Desplazarse a sí mismo de la tierra-madre.
Jalar el ombligo hasta reventarlo.
Desplazar los sueños,
las ansías, el hambre.
Amarrarse
la boca para no resbalar la lengua
y así no perder las manos,
los pies y los hijos de éstos.
Alejarse de la tarde como
los pájaros asustados por las balas.
Dejar
sola a la madre con sus animales:
su guajolote, su olla de nixcontle, su escoba.
Dejar las palabras, la lengua,
los tíos, los hermanos, los amigos.
Enseñar
a los hijos
a reconocer el miedo
para no ser carne de caza
o perros vigilantes.
Desplazarse
para vivir lejos de sí,
lejos de las máscaras de tigre.
Para no mirar los pasos del perro flaco,
para ponerle otro nombre a las creencias,
para olvidarse de los narcocorridos,
para llegar a tierras desconocidas
donde el hambre tiene el mismo color y nombre.
Alejarse
de la quietud de los sombreros,
dejarlo pegado en la pared de carrizo,
dejar la lluvia y las huellas del venado,
los rastros de la flor morada
cercado con espinas de fierro.
Esconder
la palabra del padre
y de la abuela hormiga.
Conocer nuevas palabras
para la sobrevivencia de uno.
Alejarse de las calles de sol,
tatuados con tu niñez.
Desplazar
las risas por algo de comer.
Preocuparse por el niño
para no dejarlo desnudo
ante los ojos de los perros.
Desplazar el rostro,
el sudor de miedo.
Dejar
de ser animal manso
para convertirse en salvaje.
Cuidarse de las perras.
Aprender a escuchar
para no volver a morir.
No
traicionarse a sí mismo,
ni a los otros,
porque traicionar es vender tu destino.
Correr para no ser alcanzados por las sombras,
por policías vestidos de aves rapiñas.
Tratar
de huir sin levantar sospechas,
llevarse el veneno del alacrán rojo
por si se necesita.
Caminar buscando a los árboles de vida
que no sequen el cuerpo ni los sueños.
Buscar
alguna flor que retoñe,
de preferencia que no sea morada
para que vista luz y esperanza.
Caminar sobre las hamacas de palos
para que nuestros pies puedan volar sobre el viento.
Buscar
la serenidad de la tarde,
hallar una flor blanca,
la vida,
otra mirada del alma.
Versión del náhuatl al
español del autor.
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