miércoles, 15 de noviembre de 2023

EDGARDO DOBRY

 

 

 

Hacia una lógica del festejo

 

El día en que Argentina le ganó a Nigeria,
J. y su hijo J. se unieron al repentino
festejo en el Monumento a la Bandera.

Al final de la semana se jugaba
la eliminatoria contra Francia. J. y su hijo J.
se pintaron guiones celeste y blanco,
mandaron iconos de euforia y optimismo.

Argentina perdió y, en un rincón del living,
J. escondía la cabeza entre los brazos.
J. (hijo) preguntó por qué no iban al Monumento:

le resultaba incomprensible que,
con lo lindo que es festejar,
solo esté bien visto si se gana.

 

 

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