lunes, 20 de noviembre de 2023

PATRICIA ARREDONDO

 

 

 

 
Muñecas

 

Nunca se quejaban, en la caja decía
que eso les estaba prohibido. Sabían
usar los utensilios de cocina e incluso
podían vivir eternamente embarazadas.

Si les comprabas la casa de sus sueños
serían felices. Con algo de dinero fuimos
adquiriendo los artículos que se vendían
por separado. Cumplían nuestras órdenes
al pie de la letra; solían repetir sus diálogos.

Años después, dejaron de tener gracia.
Las sustituimos por juegos donde fuéramos
nosotras las protagonistas y las dejamos
para que se inventaran una vida propia. 

A veces todavía me las encuentro en casa,
traen la ropa y el peinado de siempre, dicen
las instrucciones que las muñecas no crecen.

 

De: “Cancerófoba”

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