jueves, 30 de noviembre de 2023

FABIÁN CASAS

 

  

 

Heráclito

 

En la casa en la que nacimos había dos baños/ uno estaba inutilizado/ era grande/ y estaba pegado al dormitorio de mis padres/ jugábamos en él con mis hermanos/ a hacer batallas con los soldaditos/ el otro quedaba en un pasillo angosto/ donde también estaba el lavarropas/ al que había que esquivar/ para pasar al baño y darse una ducha/ de parado/ con agua fría en verano/ y en invierno ponían alcohol de quemar/ en la cabeza de la ducha/ para calentar el agua/ un peligro. / Nunca tuvimos bañadera/ y ni bien nos mudamos a una casa nueva/ que mi padres compraron con mucho sacrificio/ hicieron sacar la bañadera y poner una ducha individual/ como hay en los hoteles de paso/ era un matrimonio/ que nunca se relajaba/ nunca flotaba/ había que estar de pie para poder bañarse/ hoy lo ayudo a mi padre que apenas puede moverse/ para que se pueda bañar/ lo sujeto como esos titiriteros de la calle que hacen bailar al muñeco/ qué pena no tener una bañadera grande donde sentarlo/ cuando somos jóvenes no pensamos en la vejez/ y tal vez esté bien/ lo agarro con una mano y lo enjabono con la otra/ él grita/ cuidado, dice/ le duele todo/ se empañan mis lentes por el vapor/ como suele pasar en ciertas películas/ cuando la cámara se moja por el agua o por la sangre/ y el director decide dejarla / pero quién es el director/ en este caso?

 

De: “Envíame tus poemas y te enviaré los míos”

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario