Consejos
para andar en el infierno
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no calces sandalias
que en el infierno todos van descalzos
no vistas ropa limpia
que en el infierno sólo gastan garras
no comas fruta fresca
que en el infierno mascan polvo
no bebas agua clara
que en el infierno mascan sólo polvo
no lleves un bastón no te apoyes
al andar en un bastón
que en el infierno todos reptan
no te alegres no sonrías
que en infierno todo es llanto
y mueca de dolor
no beses a quien amas
que en la boca de los muertos
no han quedado labios
no abraces a quien amas
que ya no tienen fuerza
los brazos de los muertos
no perfumes tu cuerpo no lo untes
de ungüentos deliciosos
que atraerías a los muertos y los muertos
te rodearían te rondarían como moscas
no hables con quien amas
que no hay palabras allá abajo
ni hay conversación sino sólo
gemidos y lamentos
no despiertes a Ninazu la que duerme
desnuda sin adornos en el pecho la que muestra
sólo la espalda nuestra Madre Ninazu la que duerme
no la despiertes
porque te enredarían sus voces de protesta
como un hechizo te rodearían
los espectros como moscas
te raptarían te retendrían las sombras”.
Pero
Enkidú no oyó no quiso oír.
Calzó sandalias
y las sombras del infierno lo rodearon
vistió ropas limpias comió fruta
y las sombras del infierno lo rodearon
sonrió bebió agua limpia se alegró
y las sombras del infierno lo rodearon
se perfumó allá abajo allá abajo
dijo en la oscuridad unas palabras claras
y las sombras del infierno lo rodearon
despertó a Ninazu nuestra madre la que duerme
y las sombras del infierno lo prendieron
se le echaron encima lo raptaron
no dejaron volver a Enkidú no dejaron
que volviera a respirar entre los vivos.
No
cayó en el campo de batalla como un héroe
no lo atrapó Ninazu no lo raptó Nergal
¡las sombras del infierno lo prendieron!
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