Musgo
una
piedra
es difícil de imitar
Mario Montalbetti
Hay que escribir primero
un poema sobre los hongos: “el sol,
es sabido, no tiene sombra”
Por
eso en noviembre del 59
Plath escribió un poema
con pausas y piedras
indefinidas. Un poema
un árbol partido al medio algo
menos sutil que una piedra
o su pausa: “el sol, es sabido,
no tiene sombra”
y una piedra
es difícil de imitar.
Pero
volvamos al hongo
a la cadencia traicionada:
“¡Somos
muchos!
“Somos muchos los hongos
para sobrevivir” En realidad
Plath
nunca dice así en su poema
pero me gusta pensar que sugiere
realidades como estas:
“cada
hongo posee una raíz
una textura diferente, formas
que no se parecen a nada
ni a nadie. Lo mismo podría decirse
de cada cosa: de las raíces
de las plantas, de las estrías
de los ojos, o los versos
que empiezan siempre en genitivos:
ojos rima con hongos
y Sylvia no rima con Plath
ni planta. Pero una piedra
es difícil de imitar
y el sol, es sabido,
no tiene sombra.
¿Puede
un poema vivir en el centro
de un árbol partido al medio?”
Ted
se acerca sigiloso, Ted interrumpe
y Sylvia que sonríe distraída.
Es
evidente: en cada mano
descubre un hongo
la textura milenaria de una piedra.
Es
evidente, sí, pero es sabido
no tiene sombra el sol.
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