Así las cosas
A
los cinco años
pensaba que tenía que decir tanto
hice promesas a mi yo futuro,
le dije que aún no era tiempo
de madurar juicios sin fruto
creer en miradas sin árbol.
Y sin embargo
aquello era más cierto
más nítido y exacto.
Ahora, de vieja,
siento que no tengo nada
para dar o saber.
Acaso fui sabia a los cinco años
y lentamente
he desaprendido mi rabia
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