Me llamo rosa
La
maestra pasa lista. Dice un nombre
y nadie alza la mano. Se levanta de su escritorio
y clava sus ojos de tigre en mí.
Maestra:
¿Qué no te llamas Orlando?
Yo:
No.
Maestra:
¿Cuál es tu nombre, jovencito?
Y
yo, con las mejillas de manzana,
grito con toda la fuerza de mis pulmones.
Yo:
¡Soy una niña!
Y
la maestra, con su voz de ecuaciones de primer grado,
me devuelve el grito.
Maestra:
¡Pase al frente!
Y
paso al frente.
Maestra:
Cúbrase los pezones, el
sexo
y escuche a sus
compañeros.
Déjese vestir.
Todos:
Falda, trenzas y un moño rosa.
Falda, trenzas y un moño, rosa.
Coro
de niños: Cierra la boca,
ábrela
para que entre mi lengua.
Coro
de niñas: Píntate las uñas y usa labial.
Te hace falta un novio.
Maestra:
El tiempo agrandará tu panza.
Tendrás hijos y un esposo
ebrio,
lágrimas y rosarios.
Coro
de niños: Vamos al
cine
para no ver la película.
Coro
de niñas: Uno a la
vez,
no seas
puta.
No seas puta, no seas puta.
Todos:
Falda, trenzas y un moño rosa.
Falda, trenzas y un moño, rosa.
Mi
llanto deshace el sueño.
De mi boca sale el sol, la arena y el mar.
Al coro de niños lo disuelvo en espuma
y al de niñas lo vuelvo calor.
Ahora la maestra es un cangrejo
que no sabe dónde vive.
De: “Rosa”
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