Celda
En este rectángulo
todo es posible:
caben todos los miembros de tu familia,
diez años de recuerdos esenciales;
completos, en máxima definición,
los primeros pasos de tu hija.
En estos cuatro muros
entran todas tus angustias:
aquí documentas tus trayectos,
tus cuentas a favor y en contra,
los once jugadores de tu equipo,
sus adversarios y los tuyos,
tus prisas bien sentadas, tus tristezas,
tu ansiedad acumulada.
—Mamá, ¿cuándo
haremos hot cakes de nuevo?
Pregunta la niña que, detrás tuyo,
por un breve momento,
levanta la mirada de su espera.
Retórica, la madre
replica, perentoria:
—¿Acaso nos ganamos ya el derecho a la experiencia?
Abatida, la niña
agacha la cabeza
y domina, desde sus pulgares,
con una libertad sin precedentes,
el plano cartesiano de su celda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario