jueves, 14 de diciembre de 2023

LUIS ALBERTO MAYORGA

 

 

 

Un extranjero olvidó todo al escuchar el sonido del tambor

Cada día se suicidan 126 personas en Estados Unidos de Norteamérica.

 

Lo conocí poco,

suficiente el par de ocasiones que conversó conmigo​​ 

buscando sentirse mejor.

Creía tener migraña por las preocupaciones que en su país

lapidaban a su familia.

En este país adoptivo no tenía casa, 

ni cómo pagar una renta; 

logró encontrar un grotesco cuarto con arreglo postpago para el fin de semana.

 

No comía,

a su estómago le provocaba náuseas el exhibicionista y burlesco vacío

aislado en una vieja nevera.

No tenía vehículo,

su único par de zapatos

le aconsejaban no caminar más de 5 millas

en búsqueda de trabajo.

 

El extranjero no enviaba el código del banco a su familia;

su esposa e hijos durante 173 días aprendieron la frase:

“les deposito mañana, hoy no tuve tiempo".

 

El sábado tocaba pagar la renta

y el extranjero decidió no estar hambriento,

no agotarse caminando, no ser mendigo de empleos;

olvidó la serie de números que​​ prometió a​​ su familia,​​ 

regaló Alzheimer a las cuentas por pagar

y se despreocupó​​ por​​ el​​ alojamiento.

 

El extranjero se volvió ladrón.

Robó a su novato arrendador una Smith & Wesson

que dormía sigilosa en el cuarto vecino.

El extranjero se confesó con ella y la enamoró con su acento.

Aprovecharon el último día de alquiler

para escuchar juntos el metálico sonido del tambor.

 

La bestia continúa siendo una gran percusionista.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario