pensamiento
meridiano
de
vez en cuando vuelvo a pensar en tu cuerpo
aíslo uno de sus detalles
la línea alta de la cadera —por ejemplo
las nalgas amplias —la espalda larga
hago
igual con tu piel
cocida por el viento del Dodecaneso
por el sol de una tierra sin sombra
lo
mismo con las aristas de tu boca
cuando está fruncida
en la expresión dócil
de ciertas olas bajas
rememoro la sal que se deposita en los márgenes
cuando
después pienso en tu boca que hace
listas interminables de hazañas
de piratas desconocidos del siglo XX
me viene a la mente solo tu boca
pico
de rosa en el azul selvático de Donoussa
De:
“Maniobras secretas”
Versión
de María Martínez Bautista
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