Elegía
a un William Burro
Si
sufres y nadie te conoce
siempre existe la posibilidad
de que seas horrible
y si
te conectaran a un cable de alimentación
la ráfaga súbita de electricidad sería demasiado,
aniquilando la unidad a la que debía energizar.
Muchos
cables de alimentación giran sobre esta tierra
conectándose al azar a perros extraviados,
árboles, prisioneros, modas pasajeras,
cada uno de ellos empujado hacia formas de ser superiores y a veces
desafortunadas
Fíjate
en los perritos con chili devorados por los estómagos rugientes
de ejecutivos demasiado ocupados para notar que el restaurante
francés ha sido reemplazado por un Arnaldo Chili Dog Hut
Aunque
eso no importa: la comida y el servicio
son muy superiores. El propio Arnaldo
es un tío interesante. Tiene pequeños sombreros
tatuados en la frente. Hace pocos años
nadie había oído hablar de Arnaldo y
míralo ahora. Rey de las cadenas de Chili Dog.
Es verdad que su espíritu aún es sacudido
por la angustia religiosa, pero por otro lado
lleva tatuado un burro con una expresión cómica
de terco orgullo en su trasero
y ha
instalado una verja reforzada alrededor
de su restaurante para protegerlo de los cables de alimentación;
cada noche sale y los aleja a golpes
con un palo. La luna sale con una sonrisa
y “Guadalajara” brota desde el pincho
vibrante clavado en su futuro y
todo está en calma, todo está radiante.
De:
“Cómo ser perfecto”
Versión
de Aníbal Cristobo y Patricio Grinberg
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