miércoles, 27 de diciembre de 2023

THÉOPHILE GAUTIER

 

 


 

El arte

  

Sí, más bella surge la obra
de una forma que al trabajo
se resista, ya sea verso,
mármol, ónice o esmalte.

Sin falsas imposiciones,
pero yendo por derecho
calza, musa, tu coturno
ajustado bien al paso.

Y rechaza el ritmo fácil
como el de un zapato holgado
que ya dio todo de sí,
que a todo pie se acomoda.

Escultor, y tú la arcilla
siempre dócil al pulgar
desdeña cuando presagies
que flota la inspiración:

mídete con el carrara,
lucha con el paros duro,
raros mármoles que guardan
en sí los puros perfiles;

requiere de Siracusa
su bronce que con firmeza
va revelando los trazos
soberbios y sensuales;

y con mano delicada
persigue por un filón
de ágata la silueta
adolescente de Apolo.

Huye, pintor, de acuarelas,
y fija bien el color
demasiado desvaído
en el horno de esmaltar.

Date a sirenas azules,
a retorcer de cien modos
las colas de las quimeras
en emblemas y blasones;

o al nimbo trilobulado
con la Virgen y Jesús,
con el globo de la tierra
y la santa cruz encima.

Todo pasa. Sólo el arte
robusto siempre es eterno.
El busto tan solamente
sobrevive a la ciudad;

y la rústica medalla
que el labriego descubriese
bajo tierra deja ver
un rostro de emperador.

Los propios dioses fenecen,
mas nunca los soberanos
versos que se inmortalizan
con más fuerza que los bronces.

¡Esculpe, lima, cincela,
y que tu sueño inasible
sellado quede por fin
en el bloque resistente!

 

Versión de Miguel Ángel Feria

 

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