Villancico
de las abejas
Silenciosamente,
en la víspera
la vuelta de una llave
a medianoche, el jardín encerrado
en hielo, escarcha de plata–
excepto el enjambre invernal
de las abejas.
Sin
poder volar, temblando
se cuelgan alrededor de la reina;
cada una una ofrenda de calor;
ella no se congelará
dentro del enjambre invernal
de las abejas.
Por
Navidad de regalo
una jarra sola y de oro;
déjenme probar esta dulzura,
pero guarden miel
para que coma el enjambre invernal
de las abejas.
Vengan
conmigo, la víspera,
a ver la colmena silenciosa
bajo el temblor de estrellas
y cree entonces
y bendice el enjambre invernal
de las abejas.
Versión
de Pablo Soler Frost
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