martes, 26 de diciembre de 2023


 

ANDRÉS CERNADAS

 


 

Agua estancada
los pájaros no beben
río infeliz.

 

OMAR PIMIENTA

 

 

 

10.

 

Don Marcos
hace alarde de nunca haber cruzado la frontera de forma ilegal

con documentos falsos  sí

siempre por la garita
viendo al oficial de migración a los ojos

con nombre falso  sí

nunca por el cerro
nunca por el desierto
nunca por el río

Nunca crucé de forma ilegal  nunca pues  siendo yo.

 

 

 

SEAN BORODALE

 

 

 

27 de julio

 

¿Y se encuentra ella?

 

Versión de Pablo Soler Frost

 

MICHELLE PÉREZ-LOBO

 

 


 

Babel

  

Una tras otra
las letras, los sonidos;
la ce que huele a ka,
la vocal de boca abierta,
la ese constelada
y la a de los subsuelos;
todo
se derrumba.
(Todas
nuestras cosas
se derrumban.)

Cada miembro de la torre
se vuelve prescindible:
los objetos
blandos
como infantes no nacidos,
reflejo de nuestras almas
que poco a poco se fortificaban,
ahora se despeñan,
babélicos,
tras el cobarde golpe del no.
Caen los naipes
por la imprudencia del viento;
los espejos amorosos
magnifican el estruendo.

Se desmorona
la recién nacida
guarida de nuestras cosas.
Una por una besan el suelo
antes de romperse:       
crrrrack
el libro que toca el piso y lo acaricia
antes de morir,
como yo
abierta en tu pecho
esa repentina noche última
-la lengua sobre la tierra,
destrozada-.

Hoy el mundo asiste
a la caída
estrepitosa
de las letras
de tu nombre.

 

 

LAURA WITTNER

 

 

 


Caminan siete cuadras hacia el subte

 

Van mis hijos unos metros adelante. La vereda
se irisa, decrece, distrae
y hay columnas, la pared, el árbol.
Los hermanos se ríen de las cosas:
de las cosas propias que son cosas del mundo.
Ella lo empuja con el brazo, él
le encaja la cadera.
La bolsa con cerezas, el vano lemon pie
que les encomendé ya perdieron el aura
rozan los bordes
desafían los nudos
no hacen más que estar a punto de caerse.
Les miro las espaldas y calibro
esa certeza de que ahí van con todo:
mi ánimo, mi voluntad, mi corazón
las frutas y la torta. Los niños
olvidan la fragilidad de lo que llevan.

 

 

JUAN ARABIA

 



Hemingway

 

Hay hombres que abrieron sus ventanas por la noche
para echarse encima toda la tristeza del mundo.
Hombres que supieron transplantar la niñez en su juventud,
y que supieron transformar el mal tiempo y la lluvia
imaginando lejos un lugar donde pasar el otoño
y la nieve crujiera en los caminos.

Tal vez lejos de París podría escribir sobre París, pensaba.
Y así se fue alejando de todo, incluso de él y de la escritura.
Porque hay hombres que abrieron sus ventanas por la noche
para echarse encima toda la tristeza del mundo.
Hombres que supieron transplantar lo mejor de su juventud,
cargaron sus armas, y perdieron así una estación de la vida.