"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 30 de diciembre de 2023
JIMENA GONZÁLEZ
Chapa
¿Por
qué mi cuerpo parece estar hecho para entregarse?
¿Por
qué se salen de mí mis senos y mis nalgas y mi boca?
¿Por
qué parece mi cuerpo una entrada?
¿Por
qué tu cuerpo es el invitado?
¿Por
qué he de ser yo siempre la anfitriona?
¿Por
qué importa tu comodidad si esta es mi casa?
¿Por
qué cuidarme el dolor y la aspereza?
¿Por
qué mis texturas no son más que tus alfombras?
¿Por
qué yo debo inclinarme a tu servicio?
¿Por
qué tengo yo que cuidarme las tristezas?
Sonreír
cuando llegues
Gemir
cuando entres
Callar
cuando salgas
¿Por
qué ni siquiera hacer el amor es terreno neutro?
¿O
es que aquí nació todo el poder ficticio de tu cuerpo?
¿Te
inventaste el amor para amenizar tus visitas?
¿Por
qué antes de entrar no te quitas los zapatos?
Vieras
qué difícil es limpiar tus suelas sucias de este piso
Vieras
qué difícil no sentirme la luna bajo una bandera estrellada
¿Y
quién te dijo que la tierra de mi cuerpo es simplemente
el
camino que recorres para ser el selfmade
man que todos buscan?
Yo
no creo yo no quiero que mi cuerpo sea un sendero
Yo
no quiero ni siquiera ser la luz
Yo
no quiero ni siquiera ser lumbrera
¿En
qué parte de tu cuerpo sin derrames
guardas
ese poder increíble de nunca sentirte profanado?
¿A
poco tú también eres terreno de conquista?
¿A
poco cuando dejas esta casa te sientes abandonado?
¿A
poco tú no eres menos libre que el mercado?
¿A
poco tú también sentiste que alguien te forzó la chapa?
¿Por
qué tengo que arrinconarme para que quepas?
¿Por
qué mi cuerpo es casa y no habitante?
¿Por
qué me abarato a medida que me tocan?
¿Qué
poder tiene tu cuerpo que directamente incide en mí?
¿Por
qué para mí el sexo fue y es un terreno clandestino?
¿Por
qué tú puedes llegar a cualquier casa y encontrarla abierta?
¿Dónde
habito yo si tengo que hacer espacio para ti?
¿Dónde
habitamos nosotras las que te hospedamos?
¿Por
qué hasta mi corazón siente imposible recibir a más?
¿A
poco tu cuerpo es tan gigante?
¿Por
qué me dijeron
“Una
llave que abre muchas chapas es una llave maestra
pero
una chapa que se abre con cualquier llave es una chapa chafa”
y
me besaron?
¿Por
qué no podía gritar entonces?
¿Por
qué sacralicé las reglas?
¿Por
qué el silencio?
¿Por
qué nadie dice que hay llaves que abren por la fuerza?
¿Por
qué mi cuerpo se siente como una fiesta?
¿Por
qué yo limpio lo que tú derramas?
¿Por
qué mi cuerpo no se siente de sí mismo?
¿Por
qué tantas pisadas, tantas grietas,
tantos
focos fundidos y tantas termitas?
¿Por
qué la sensación de desmembramiento?
¿Por
qué la sensación de mutilación?
¿Por
qué la ceguera frente al espejo?
¿Por
qué tan poca lucidez?
JUAN ARABIA
Dársena Sur, 1909
Morimos,
lo que significa que todo ha sido eliminado
desmontado, rueda a rueda, este juego complejo
de reestablecerse en otro lugar.
Lejos,
al sur, donde la costa parecía desplomarse
hacia afuera y descansar sobre el río,
el humo anticipaba la futura ciudad industrial,
flotas pesqueras y de cabotaje,
barracas y depósitos asentando las casas bajas
de la Boca, mirando al Riachuelo y a la dársena
por
la que entraban esos muertos pobladores italianos
Morti non morti son’
que construyeron sus viviendas sobre pilotes
recurriendo
siempre a la madera y faroles de gas,
estirpe gobernada por carroña,
aún se escuchan sus disparos en la noche,
gritos
y aromas de Piamonte y Campania,
Sicilia y Calabria.
Morti non morti son’.
MÓNICA OJEDA
1
Papá,
tú querías un hijo y
en cambio
te nació esta cabeza.
Una
planta que crece hacia adentro.
Una
uña.
Un estanque.
Por
eso dijiste
callado a la placenta: “UN HIJO ES UN HOMBRE”.
Creías
que serlo era irse callado de pesca
pescar
la vida
sacarla
del agua
y
me llevas a pescar para que aprenda a ser un hombre
para que saque de la vida algo tibio que matar.
“Matar
te hace hombre”, me dijiste.
Creías
que serlo era irse risueño de caza
empuñar un rifle a un corazón con astas
reventarle
el cráneo a la vida
tú
piensas que eso que se inventa el bosque es un hombre
y me llevas a cazar contigo para que lo vea
me
enseñas a dispararle a un árbol
a una nube todavía niña en mi cerebro
porque
pienso demasiado fácil, dices
porque
pienso cosas que se atraviesan
Y
en cambio un hombre no arde de útero
dice
la-madre-coja-de-las-axilas
ni
sangra en los pasillos
ni riega su leche sobre las ecografías abiertas
ni se mete el dedo índice
para tocar a Dios
en un volcán de pelvis.
Una
hija mata
pero como un hombre respirando al revés
en mitad del bosque.
Un
amor umbilical rodeándote la manzana:
una
hija es un ojo que muerde
—una mandíbula de leche—
un anzuelo al cielo de los cabellos
Por
eso “pesca la muerte”, dice mamá lamiendo la escopeta
“caza
la vida”
como
una hija que es un hombre y una cabeza
como un río en una sábana de dientes mastodónticos
y el sexo abierto de las balas
goteando sobre la encimera.
2
Hora
de huir
de la madre.
El
origen es una aguja
escribiendo los nombres de los muertos
en las pupilas de los peces.
Ceguera
oceánica.
Sin
imagen sólo queda el sentido de lo invisible
y una punta sangrienta como línea de salida a la superficie.
Mientras
tomas aire
la escritura se humedece de futuro.
ROGER SANTIVÁÑEZ
4
Quería vivir nomás, sentir
el oleaje del mar frente a la
memoria de ti, Seguro el color
del mediodía sin ti; no hay
nada que hacer. Soñar quizá
para tener ese volumen de
las olas frescas, sonoras.
Una
luz me fusiona contigo.
Se me abalanza la nada en
el filo del agua, ambientas
mi muerte, magnánima & dulce,
te ríes con tu dentadura pulcra
& me sacas de la profundidad
marina. Ya eres tú.
Tienes
la grandeza de la Virgen.
No pares, sigue llevando este
mástil en la mano. “& yo qué soy”
me dices en la cresta de
la flor que yo te di, para que el espectá-
culo del mundo sea
el ritmo de esta canción.
Blanco
delicioso, te da la forma
que yo más amo. Así me das,
me paseas por esas callecitas. &
saciamos el ansia, hacemos
un radiante e intransferible
presente.
LAURA WITTNER
Interrumpen la charla para hacer algo
urgente
En
la parte de arriba del mundo
están las amigas emigradas:
heroínas románticas
aventureras con gorro de piel
mujeres físicamente poderosas
que cuando llega navidad
mi cumpleaños, los actos escolares
en lugar de adormecerse de calor
salen a la puerta de sus casas
–el rostro agudo de la decisión
los puños prontos–
nada más y nada menos
que a palear nieve.
