"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
domingo, 24 de diciembre de 2023
GIORGIO ORELLI
Visiones
Vitrinas,
coches:
es todo tan liso, tan brillante.
La gente alrededor,
apenas puede, mira su reflejo.
Mas
afuera, en la última parada
donde termina el poblado
y más adelante, en los campos, en medio del verde
sólo las cosas se ven.
En
el lodo seco o allá arriba, en el cable
de alta tensión, uno
reflejos ya no tiene. Falta, se pierde.
Entonces
viene el miedo
de aparecerse de pronto. Como a los niños
en los sótanos, el diablo.
De: “Chiarimenti”
Versión de Eleonora Biasin Povoleri
OMAR PIMIENTA
9.
Don
Marcos ¿usted siempre usó gorra?
sí
mijo
lo que casi nunca usé fue la cabeza
don
Marcos ¿cuántas veces lo deportaron?
una
o dos
¿Perdió
la cuenta Don Marcos?
mijo perdí
todo.
CAROL ANN DUFFY
Villancico
de las abejas
Silenciosamente,
en la víspera
la vuelta de una llave
a medianoche, el jardín encerrado
en hielo, escarcha de plata–
excepto el enjambre invernal
de las abejas.
Sin
poder volar, temblando
se cuelgan alrededor de la reina;
cada una una ofrenda de calor;
ella no se congelará
dentro del enjambre invernal
de las abejas.
Por
Navidad de regalo
una jarra sola y de oro;
déjenme probar esta dulzura,
pero guarden miel
para que coma el enjambre invernal
de las abejas.
Vengan
conmigo, la víspera,
a ver la colmena silenciosa
bajo el temblor de estrellas
y cree entonces
y bendice el enjambre invernal
de las abejas.
Versión
de Pablo Soler Frost
LAURA WITTNER
Hacen vibrar la voz a las 6
Incluso en la tormenta
incluso en este amanecer oscuro
los obreros de la construcción vecina
bromean a los gritos.
Hace dos años que son existencias
meramente sonoras. Ahora
el edificio que hicieron surgir
llega hasta mi balcón: a las risas
se les suman los cuerpos.
Ya sospechaba yo
que no podían ser puro sonido
quienes trenzaban semejante materia.
JUAN ARABIA
Fausto
Ojos azules, de bárbaro,
envenenados por el sueño de un cóndor,
y aún las pestañas envisten
todos los bosques posibles.
Porque pasada la niñez
el irreconocible y largo trabajo
del adolescente, la carcajada se alza
frente a un fantasma ensangrentado.
Ese otro mundo posible,
poseedor de un oscuro y poderoso
cuerno que todos tocan,
envenenando todos los nidos,
todas
las camas.
