sábado, 29 de julio de 2023

YAROSLABI BAÑUELOS

 

 

 

Finlandia

 

Desgarras las fauces del internet y ahí está ella:
soltera, treinta y dos años,
sonriente como un jardín de enero
acariciado por el sol,
especialista en marketing, tejedora de aves en sus ratos libres,
amante de la comida mexicana
y las novelas de misterio,
signo piscis con ascendente en capricornio,
le gustan los perros y los viajes en tren, odia la impuntualidad
y el sabor de la cerveza,
ama las películas francesas, el vodka y cocinar espagueti.

Vuelves una y otra vez a las fotos de su perfil:
ella cobijada por un bosque de abedules,
ella en un parque de Helsinki mientras abraza a un samoyedo,
ella como hija de Helios derramando oleajes de luz.
En el cuarto de al lado
tu esposo escucha el noticiero;
cierras la puerta para no oír más sobre otro funcionario
que enterró su botín en Suiza,
cierras los ojos para deshacer nueve mil kilómetros de sombras.

Ahora solo son tú y la desconocida mujer
que callada invita a tus alas a tomar el primer vuelo a Finlandia.
En tu pecho hay un tumulto de pájaros,
ciruelas maduras estrujadas en la boca de la sed.
Piensas en la mejor manera
de iniciar una conversación, te preguntas si bastará con decir hola,
crees que si mira una foto de tu rostro
ella huirá antes de hablar contigo.
Ese rostro que aborreces desde niña,
tan redondo como una hogaza de pan,
tan gordo como el sueño de un animal atrapado en el invierno.
Tal vez le interesan solo las chicas altas,
o las pelirrojas, o las mujeres que saben empezar
una conversación.

Vas titubeante a la cocina y preparas el café
que exige tu marido, fríes salchichas para aturdir el hambre,
limpias el arenero del gato, levantas los fragmentos
de una tarde sin lluvia.

Las hebras del tiempo se quedan enredadas entre cuchillos
y sartenes sucios, el dolor de las rodillas se sumerge
en la cubeta del trapeador.

Y descubres
que detrás de ciertos silencios ya no hay nada:
ni mujeres que se besan bajo un abeto, ni auroras boreales,
ni perros blancos que pasean por caminos nevados,
ni sol de medianoche, ni Finlandia.

 


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