Estoy en la era de los genocidios
diarios
Abro
los ojos ante la luz del sol.
Me digo que me levante pronto.
Mi mente pregunta, “¿por qué?” Contesto, ‘hay un examen final,
un cuestionario, una discusión de proyecto en la universidad, una junta por
Zoom,
una entrevista de trabajo de medio turno como estudiante, un evento familiar,
el cumpleaños de una amiga, una reunión con amistades.
Mi mente responde en un susurro apenas,
“Ha pasado mucho tiempo, Haia, estás en un nuevo
periodo.” Pregunto “¿dónde estoy?”
El olor del té, el sonido de la radio,
mi madre que se acerca. La voz del locutor
“una nueva masacre en Jan Yunis, Al-Mawasi.”
Mi mente retrocede. Sí, ése fue el sonido más fuerte
que escuché jamás. Desperté unos segundos:
pensé que era una pesadilla y me volví a dormir:
la enfermedad se había apoderado de mí.
La radio de hoy es una brújula en la era de los genocidios diarios
a la que este mundo se ha acostumbrado. No entendí.
Mi mente preguntó, “¿en este mundo se permite
derramar sangre?” Sangre, hogares demolidos, desplazamiento,
hambre, sed… todo está prohibido a nivel internacional, claro,
fuera de las fronteras de Gaza. Pero en Gaza todo está permitido,
hasta matar niños.
De: “La edad de los olivos”
Versión de Juana Adcock
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