Dice
mamá que el cáncer
es como un gran amor
que se ha perdido:
duele su cura más de lo que nunca
notaste su presencia.
Sientes
en el estómago
una revolución (quimioterapia),
alguien que te hace daño
un instante después
de su mejor sonrisa.
Se va y siempre esperas
que atraviese el umbral,
que acuda y te susurre
–tranquila, estoy aquí,
he vuelto y pasaremos
la última noche juntos.
De: “La piel de la naranja”
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