El
aire que ahora respiras se desvanece
y desciende hacia donde cavas tu tiempo.
Desciende
sin descender a la vez
y nos señala tu equilibrio.
Las
raíces son la tierra que componen una existencia.
Descienden como grumos
y en el trayecto se nos clavan.
Y
como un gusano hemos decidido bajar tempranamente a ese lugar donde nacimos.
Descendemos y no queremos saber.
Descendemos porque nos sostienes
Descendemos con el miedo del silbante que se sabe humano.
Descendemos
y enlazamos nuestra respiración con la permutante mezcla de ceniza y miel en
nuestro aliento.
Descendemos porque nos arraigas.
Descendemos hacia los días opacos.
De: “Memoria”
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