jueves, 29 de octubre de 2026

CLAUDINA DOMINGO

 

 

 

Pozos petroleros

 

el día es una cáscara de coco
los pétalos de una flor que al caer revelan el espejo del sol:
la arena es parda en esta mueca que no es aún el Caribe
tan lejos de los ojos turquesa de la península (dice el cielo enlamado)
tan cerca (promete el agua mansa)

“¡qué fortuna —se dirá— tener una niñez con playa!”
los niños lejos del mar se endurecen pronto
(las raíces de los bosques hacen nidos en sus huesos
y los desiertos les quiebran la imaginación)
el mar en cambio les da la cantidad exacta de conchas para sobrevivir
después (cuando todo empiece a alejarse en el horizonte)

la niña en la foto besa en los labios a su padre
el padre barbudo besa en los labios a su hija
en el suelo hay una cubeta roja con una pala amarilla
y unos pies femeninos de alguien que en la escenografía
come papitas fuera de cuadro
la arena es oscura y gruesa (y aunque no aparece)
debe haber montones de sargazo
que el pasado sólo se cuenta desde el presente (es una obviedad)
historia y literatura están obsesionadas con cardar todas las anécdotas
en un lazo fino y tejer una hamaca para contemplar
el mar grisáceo de Paraíso
a lo lejos (palapa futurista) una torre petrolera hunde las patas en el fondo marino
de esta arena: espejo diluido del petróleo

la niña de la fotografía era (o eso creía) el espejo moreno de su padre
el hilo de sus historias aún no tenía nudos ni desgarramientos
porque si el hijo ambicioso debe asesinar al padre
con el método más cruel posible
¿qué deberá hacer la niña cuando descubra que los espejos también son pozos?
buscará con insistencia el recuerdo de la fotografía

en la memoria hay cosas que no aparecen o que se han ido sumando
(¿recuerdos de una película   inventos de una narrativa probable?):
el cielo salado tras la ventana semiabierta del auto y un tulipán rojo
¿cortado en la ciudad? que la niña acaricia y deja por ratos en la arena
donde alguien le espanta rabiosísimas hormigas de los pies
la niña quiere ponerse los huaraches para que las hormigas dejen de morderla
y en vano alguien le explica que los agujeros de los huaraches…

(mientras) el recuerdo se va cardando: el agua de coco que bebe
el tulipán cuya piel es pelaje ¿de qué otra cosa?
(una llama pequeñita cuyo último nombre siempre se escapa)
y el mar con su boca abierta y sus babas de sargazo cuenta la mentira del mundo:
que el mar es una casa
que el padre es ancla espejo y horizonte
que las playas son doradas
que no hay más pozos que los pozos petroleros

 

De: “Reconquista del Reino de Kaan”

 

 

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