domingo, 14 de enero de 2024

PAULA BOZALONGO

 

 

 

Los hombres que he querido
van situándose al lado de la muerte.

No sé si están debajo de mis pies,
es muy duro el asfalto
para llamarse infierno.

No sé si están detrás,
detrás de mí o del tiempo,
debiera ser alegre la memoria.

No flotan sobre mí
como ángeles sin alas,
tampoco persiguieron nunca el cielo
y aunque dios sea en la paz
solo el dueño social del sustantivo,
la buscaron en vida
y me la contagiaban.

Hoy lo único corpóreo es ya su ausencia
ocupándolo todo,
me da los buenos días

– no importa cómo estés esta mañana azul
porque ha salido el sol
y vivirás sin ellos.

 

De: “La piel de la naranja”

 

 

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