viernes, 28 de julio de 2023

ASTRID VELASCO

 

 

 

Territorio

 

La sal de las palabras
me adormece los labios.

Los demonios desterraron mi nombre
con su lengua aprendiz
para oficiar silencios.

Y yo, innombrada,
sonriente
aprendí que el deseo
no puede enumerarse.
Es desván de los ríos
que fluyen a la sombra
de esas deidades
que de tanto escuchar las oraciones
decidieron inventarnos el pecado.

Hoy,
erigidos en ojos
que miran hacia dentro,
cercamos sus confines
para hacer del desliz
un territorio.
 


De: “Un espejo que mira hacia dentro”

 

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