Ø
No
conocemos el garambullo. Blasfemamos desde nuestro antropomorfismo, desde
nuestra megalomanía. Creímos que desde el principio de los tiempos ya
existíamos, que todo fue creado para nosotros. Creímos que el universo colapsa
cuando el hominini se extingue. Ahora, asomamos la barbilla por el borde y lo
que observamos nos aterra. Es el fin de la corrosión, la vida continúa. No
terminará el tiempo, se contrae. El corazón se ha fundido en un punto
indeterminado. Asíntotas. Perdidos en una banda de Möbius. Todo empieza y todo
acaba como un universo que se expande: se ha accionado el engrane más pequeño,
la inevitable reacción en cadena. El lago exige ser lago de nuevo.
De:
“Use y deseche”
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