jueves, 26 de enero de 2012

MARCO ANTONIO FLORES

 

 

  

 

Melodía de arrabal

 

Cómo no voy a sentir que el pecho se me parte

cuando oigo a Gardel cantarle al barrio

si yo nací en el barrio del Gallito.

Si yo jugué con polvo de sus calles,

y fui pirata entre sus lodazales,

y cada esquina me sirvió de línea Maginot,

y sus piedras eran balas treinta treinta,

y mi pandilla era el Ejército Rojo de la cuadra

(los pandilleros éramos Anzueto y yo

y mis hermanos, que no alzaban un palmo de la tierra).

Si ahí perdí a mi padre, y lo seguí

y me colgué del bomper de su carro, y

me arrastró;

si ahí me atropelló un carruaje cuando

tuve cinco años y sus caballos me hundieron

sus cascos en las piernas;

si ahí conocí el llanto seco, duro, constante

de mi madre;

si ahí me iba a juzgar, detrás de un cerco de izotales

al loco de mi barrio, que usaba muñequeras de cuero,

y cantaba tangos todo el día

echado en una hamaca, y en la noche

salía a cotorrear a las patojas;

si ahí aprendí a cantar esos tangos

que ahora canta ese loco de Gardel.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario