Al destierro
Entregado
a la suerte de su hierro,
con
la fe iluminándole el camino
y
sin patria, futuro ni destino,
nuestro
héroe se marcha hacia el destierro.
Abandona
su tierra tan amada;
lo conforta el recuerdo silencioso
del
amor, y persigue, valeroso,
el
perdón tras la gloria de la espada.
Sufrirá
bajo el sol, bajo la luna,
como
sufren a causa del rencor
los
valientes que escriben las historias.
Logrará
la piedad de la Fortuna,
porque
solo en la ausencia y el dolor
se
coronan de flores las victorias.
Artesana,
28-11-15
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