jueves, 1 de enero de 2015

PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA


 
A las flores
 

Éstas que fueron pompa y alegría
despertando al albor de la mañana,
a la tarde serán lástima vana
durmiendo en brazos de la noche fría.

Este matiz que al cielo desafía,
Iris listado de oro, nieve y grana,
será escarmiento de la vida humana:
¡tanto se emprende en término de un día!

A florecer las rosas madrugaron,
y para envejecerse florecieron:
cuna y sepulcro en un botón hallaron.

Tales los hombres sus fortunas vieron:
en un día nacieron y espiraron;
que pasados los siglos horas fueron.

 

Este soneto forma parte de la obra El Príncipe constante

 

miércoles, 31 de diciembre de 2014

MEIRA DELMAR

 

1.

Blancos pañuelos,
cuatro gaviotas dicen
adiós al cielo.

 

MARIO BENEDETTI




11

las hojas secas
son como el testamento
de los castaños

JORDI DOCE


 

Cesa la lluvia:
bajo copas lustrosas,
un sol más verde.

 

JUAN CARLOS GÓMEZ


 

Cuando el recuerdo
es un llanto de ausencias
queman sus lágrimas

 

RUBÉN MALDONADO


 
IV)

 
(“concierto”)
 
se acalla el bosque
para oír el concierto
de ruiseñores


YOSA BUSON


 

por la hojarasca
pisadas lejanas
del hombre que espero