viernes, 15 de diciembre de 2023

ANTONIA TORRES AGÜERO

 

 


 

Entramos a un silencio de nieve
un bosque donde algo o alguien respiraba
una ciudad antigua y deshabitada
una prueba de la existencia de Dios.

Los espejos dos lagunas
allí se miran

los desaparecidos
los congelados
los detenidos

en la altura
en el tiempo
en un gesto

las manos alzadas al cielo en plegaria
o pregunta

Entramos a oscuras y a ciegas
sin velas ni linternas

para qué

algo o alguien las apagaría al primer descuido
algo o alguien que piensa en medio del silencio
las soplaría

donde el pensamiento son apenas sombras
donde las ideas son una brisa venida del bosque vecino
recados del más allá
allí donde a veces hay tormenta
allí donde ninguna luz persiste

y entonces
rodeadas por el silencio de Dios
que calla cuando estamos más cerca suyo
casi lo entrevimos
a la luz de la luna y entre unos árboles inmensos.

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario