lunes, 29 de enero de 2024

ANA VIZCARRONDO

 

 

  

El toro

  

Embiste porque escucha la bravía

llamada de los genes de una herencia

que lleva la pasión de su querencia

al último suspiro de agonía.

 

Unidos bajo el sino de este día,

febril, el animal por su existencia

y el hombre, recamado de presencia,

se enfrentan con airosa gallardía.

 

La espada, tras su vuelo triunfador,

reluce entre las puntas del astado;

llegados al litúrgico estertor,

 

refleja, como en un altar sagrado,

el éxtasis del toro y el torero

a solas sobre el ara del albero.

Artesana, 29-10-13

 

 

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