Gajes
del oficio
Para Max
Me propuse
crear un gran poema.
Pero en vez de escribir llamé a mi hermano
y estuvimos hablando de la infancia.
Cuando volví a sentarme
me sorprendió el mensaje de un amigo.
«Es un niño», decía. Como es lógico
lo llamé de inmediato
y estuvimos dos horas celebrando
el milagro sencillo de la vida.
Y ahora estoy aquí,
delante del papel, extenuado
por tanta poesía y sin haber
escrito todavía un solo verso.
De:
“Demonios”
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