viernes, 9 de marzo de 2012

ÁNGELA MONTERO




Arena desértica


Caigo desamparada
en la arena desértica
la tarde golpea
ráfagas de vidriosas
partículas.
Los ojos llenos de lágrimas
y arena,
aún de rodillas
guardo el grito,
las ansias
la pena.

Todo se sumió
en silencio,
sólo el látigo de viento
en las orejas,
golpea
golpea
tantas veces
como el miedo.

Sí, porque en el silencio
de la noche
la espera es eterna,
se consume la agresividad
se acerca la muerte,
esa muerte,
esa muerte
que nunca llega a tiempo,
tendida pariendo el dolor
rasguñando la esperanza
quieren llevárselo todo.

El cuerpo aún tibio
espera el próximo silencio
escucho a los otros
no estoy sola en este reducto.
Aprieto los puños
para mostrar el grito
y dejar caer la caricia
de ese extraño momento de paz.

Luego vuelve la mano invisible
triturando con ánimo, con éxito
para dejar mi cuerpo tendido
en un sordo gemido.


MÓNICA LANERI



Divagarnos

Divagarnos
Desaforadamente
porque la red
es amplia
pero igual
no escapo,


que nos cruzamos
con las vidas
que tenemos
y las vidas
que anhelamos,


tanta incertidumbre
de saber
que no sabemos
y que para colmo
ni importa,


divagarnos
para olvidar
un rato
como quien
se droga,


dejar caer
nuestras noches
para simplemente...
¿abrazarnos?,


que al final
del día
el teclado me diga
que estuviste
que estás
que te tengo...


en algún lado.

jueves, 8 de marzo de 2012


ALEJANDRO MAGALLANES



Propietaria





Soy la dueña

triangular

de cuatro centímetros

púbicos.


ALFREDO PALACIO




En esta hora insegura


delgada

incierta

te acuestas con la bruma

y caes por mis sueños

como oscuro aceite de los muelles.


CARLOS SPINEDI



Circe En Tacuarembó

a Circe Maia

"¿ Quién podrá ver con sus propios ojos
a una deidad que va o viene, si a ella no le place?"
Homero - La Odisea - Canto X



2



La llegada



Ni cipreses ni pinos mediterráneos
ni prieto bosque
ni rastro alguno de mar
bajo este distinto azul del cielo
sólo un monte de talas y espinillos
un horizonte limitado
por el suave domo de las cuchillas
cubiertas de pasturas
y caballos de variada pelambre.

En una casa de Tacuarembó,
una pequeña niña nace:
"Se llamará Circe" - dice feliz el padre.
Cuando la alzan en brazos
siente que un largo viaje ha terminado.

LISANDRO CARDOZO

 

Poemas breves

III

Estar con ella era una fiesta,
era como escuchar música
venida de algún lugar del universo
Con ella podía ver los colores
refulgentes de las estrellas
en las cosas más simples,
como por ejemplo, en una cucharilla
de azucar entre mis dedos
o en el fondo de una copa
de vidrio barato.