Embeleso
¡Ay,
qué fácil has venido
a
mi voz, y en qué instante!
Cuando
mi alma suplicante
todo
daba por perdido.
Mi
corazón dolorido
volvió
a latir nuevamente.
Quise
gritarle a la gente
la
dicha de tu regreso,
que
me causa este embeleso
y
hace sentir diferente…
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