miércoles, 31 de enero de 2024

MARGARITA OTERO

 

 

 

Eclipse

 

Tras eclipsar su sol de bella tarde,

tras opacar su luna misteriosa,

tras perder su fragancia, aquella rosa

que algún día lució con tanto alarde,

 

sin árbol que del viento la resguarde,

sin el candor que la hizo esplendorosa;

sin el flujo de su ánima impetuosa,

comenzó a marchitarse, por cobarde.

 

Y, ansiando del rocío algunas gotas,

que refrescasen su alma enardecida,

atraída por aguas tan remotas,

 

hoy se dejó arrancar, cayendo herida,

y decoró el jarrón de las derrotas

en la que fue su triste despedida.

 

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