martes, 22 de agosto de 2023

NÉSTOR E. RODRÍGUEZ

 

 

 

Solenodonte

 

Por momentos, su boca se entreabría,
como si tuviera algo que decir.
Era el solenodonte
el que husmeaba con su largo hocico
el aire de la noche frente a nosotros.
Rarísima escena.  
Escarbaba con prisa en el suelo húmedo
ajeno al resplandor de las antorchas.
A veces detenía la labor
para extender las patas delanteras
en actitud de orante.
Entonces regresaba a su tarea
de ahondar en la tierra.
Aún me desconcierta no saber
lo que busca con tanta viveza.

 

 

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